Empezar la semana con resaca es lo más traicionero del mundo. Tengo la cabeza hecha un bombo y todavía no noto los efectos del Espidifren que he desayunado hoy. Ayer estuve en el sarao que se organizó en Plaza de España, el Barcelona Pride, y digamos que yo ya llegué algo perjudicado, pero me lo pasé muy bien, eso sí, no me preguntéis por las actuaciones musicales porque yo no vi ninguna. Con el tiempo he desarrollado una habilidad especial de ir a conciertos y, al final, no ver las actuaciones, no sé cómo me lo hago, pero así es.
Me pasé toda la noche vigilando mis zapatos, sólo a mí se me ocurre ir con unas bambas blancas super monas a un sitio repleto de gente, creo que tengo agujetas en los codos de tanto codazo que di para evitar pisotones. Sinceramente, pensé que no iba haber nadie y al final a la gente le importa tres ostias que sea domingo y que al día siguiente se trabaje. De todas formas, esperemos que les haya salido rentable y el año que viene lo organicen un sábado.
Para colmo de males, tengo una sed que bebería hasta agua de grifo. No sé si la culpa fue de unos quesos italianos que compré este finde y que no sabían a nada o del ataque bulímico que me pegó anoche cuando llegué a casa y por el que ataqué contra todo el embutido de la nevera. La cosa es que con toda el agua que he bebido esta noche, un pez podría sobrevivir tres días en mi estómago. Estoy más hinchado que un pez globo.
Achuchones de 1'5L
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