sábado 4 de junio de 2011

El orden de los factores...


...sí altera el producto. Ayer mis amigos quisieron darme una sorpresa y, de hecho, la sorpresa fue doble. Con motivo de mi próximo cumpleaños me enredaron y aparecimos en la terraza de un hotel de esos desde donde contemplar un fabuloso skyline. Lo tenían todo secretamente organizado y en un orden que no recuerdo se sucedieron besos, cava, brindis y... tarta.

Ahí llegó el trauma, mucha organización, mucho high class y los camareros se habían equivocado en el orden de los números que indicaban mi edad, de repente me había caído una década encima y no me había dado tiempo de hacer nada de lo que tengo planeado para mi futuro cercano.

Esas velas me cayeron como puñales, hubiese deseado que el cava se transformara en bótox para ingerirlo en grandes cantidades. Tal vez me veais pronto en esos programas que emiten juicios televisados, aunque todavía no sé a quién denunciar, al hotel por dislexia, a mis amigos por elegir velas de números o al mismo fabricante de velas por comercializarlas.

Achuchones sin un año más

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